Tampones y el himen



La entrada de la vagina  se ve protegida por una fina piel rosada cuya función principal es impedir y proteger el interior de infecciones de microrganismos y hongos. Más adelante, conforme se crece y se tiene una flora vaginal desarrollada, la piel, que recibe el nombre de Himen,  se romperá… normalmente en la primera penetración. Pero eso no debe preocuparos por que con los años,  el himen se hace cada vez más fino, hasta que se puede romper con mucha facilidad y sin dolor. De hecho, muchas mujeres no se dan ni cuenta cuando se les rompe.

Podemos echar un vistazo para saber cómo es el himen, es muy sencillo.  Cogemos un espejo de mano, nos sentamos, nos relajamos y con la otra mano separamos los labios de la vagina. Así podemos saber cómo es, ya que existen varios tipos de Himen: anular (fig. medio) , con agujeritos (fig izquierda), fino, espeso, cerrado, dividido en dos (fig derecha) ,o prácticamente inexistente.


Quizá, la siguiente pregunta es  ¿Entonces puedo utilizar un tampón?

Por supuesto, existen minitampones especialmente pequeños que permiten ser utilizados aun teniendo el himen intacto. Cuando el himen es anular y el orificio lo permite se pueden usar tampones más grandes.

Normalmente, el himen se rompe durante las relaciones sexuales, pero no siempre. Cuando sucede esto suele derramar un poco de sangre que se corta en breve. Por eso no hay que preocuparse. Es más molesto cuando tenemos un himen fuerte y cuesta romperse, si se da el caso, puede hacerse con una sencilla operación quirúrgica.

El himen tiene bastante importancia en algunas culturas, y es una prueba de virginidad en la mujer, algo obligatorio para cumplir algunas tradiciones y costumbres culturales. Si es tu caso, te tranquilizará saber que existe la posibilidad de rehacerlo con una simple operación médica. De todas formas su papel fisiológico es cuanto apenas importante y que se haya roto o no, no supone ningún peligro para la salud.